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Los mejores y peores turistas del mundo 2014

20 Sep

Decidir quiénes son los mejores y peores turistas del mundo no es tarea fácil. Se hacen encuestas con frecuencia, pero los resultados varían mucho según los criterios de valoración, quiénes responden a las encuestas y qué se considera bueno o malo para cada uno.

El buscador Jetcost (www.jetcost.es), que busca los mejores y más baratos vuelos y hoteles en todo el mundo y que también realiza frecuentes estudios entre sus usuarios, ha realizado una encuesta entre directores, recepcionistas y empleados de hoteles de todo el mundo para que valoren a los turistas que se han alojado en sus establecimientos durante este verano, estableciendo varios criterios para evaluar a los turistas según su actitud y hábitos frecuentes.

Se les ha pedido que evalúen, según nacionalidades, los siguientes factores: educación, problemas generados, ruidos, limpieza y orden, robos, destrozos en habitaciones, quejas presentadas, manera de vestir, interés por hablar los idiomas locales, interés por la gastronomía, interés por la cultura y propinas. He aquí algunos resultados que marcan los mejores y peores hábitos de los turistas de distintos países del mundo y su referencia en España.
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LOS MEJORES:

Japoneses. Son los más educados y disciplinados, tienen buen comportamiento y modales, son ordenados, silenciosos y los que presentan menores quejas. Son, al mismo tiempo, los que menos cosas se llevan de las habitaciones y los que más gastan en los hoteles; además, se interesan mucho por la cultura local.

Escandinavos. Intentan hablar los idiomas locales, tal vez porque casi nadie habla sueco, noruego o danés. Son educados y humildes, no suelen presentar apenas quejas ni generar problemas ni ruidos. En España, según ha comprobado Jetcost, se interesan mucho por el turismo de salud ya que los tratamientos pueden ser hasta un 30% más baratos que en sus países de origen.

Australianos. Se animan a probar las comidas locales y, además, les gustan. Su carácter y origen multicultural los convierten en turistas fácilmente adaptables a las costumbres de cada país. Son muy silenciosos, educados y limpios.

Canadienses. Son elogiados por su educación, limpieza y tranquilidad, no presentan demasiadas quejas y suelen dejar buenas propinas. Se interesan mucho por la cultura local.

Alemanes. Son turistas bastante educados y poco propensos a causar problemas donde quiera que vayan (excepto cuando se pasan con las cervezas, lo que les hace que perder puestos en la clasificación de los turistas mejor valorados). También son viajeros muy fieles a la hora de repetir destino si disfrutan de la primera experiencia.

LOS PEORES:

Británicos. No hablan otros idiomas que no sea el suyo, no suelen disfrutar con las comidas y bebidas locales, son propensos a beber demasiado alcohol, al desorden, al destrozo de las habitaciones y siempre se quejan de los hoteles. También lideran la clasificación de los peor vestidos y de los que menos propinas dejan.

Franceses. Arrogantes, tacaños, mal educados, ruidosos y algo sucios. Tampoco se esfuerzan por hablar otro idioma que no sea el suyo. La justificación que ofrecen extranjeros y franceses es que, teniendo Franciay todos sus encantos, para qué necesitan salir fuera. Eso sí, según Jetcost, se interesan por la cultura y la gastronomía.

Rusos. Mala conducta, falta de modales y de gusto para vestir, poco generosos con las propinas, maleducados en los bufés de los hoteles (llegan a arrasar con toda la comida, eructan en las mesas,…); sin embargo, lo que más destaca de ellos de forma negativa es lo alto que hablan en los sitios públicos como bares, restaurantes o piscinas. En su parte positiva: suelen gastar bastante dinero en sus destinos de vacaciones y se interesan por la cultura y la salud. Lo que más hacen en España, además de ir a la playa, es visitar museos, acudir a spas o ir de compras.

Chinos. Tienen mal comportamiento (un letrero en las cercanías del Louvre de París recuerda solo en mandarín que está prohibido defecar en las instalaciones), escupen en cualquier lugar, suelen saltarse las colas y tienen poco conocimiento de las costumbres de otros países. La parte buena es que son los que más gastan en los viajes: las compras son el objetivo principal de un viaje para el 82% de los turistas chinos.

Estadounidenses. Ellos mismos se consideran los peores turistas del mundo, aunque no lo sean en la clasificación elaborada por Jetcost. Son pedantes, irrespetuosos, bullangueros y mal vestidos. Se interesan poco por las comidas locales (suelen comer en cadenas americanas de restaurantes) y tampoco son muy propensos a las visitas culturales. Además, confiesan abiertamente llevarse cosas de los hoteles. Lo mejor de ellos es que son los más generosos a la hora de dar propinas, seguramente porque en su país es casi obligatorio.

Preguntado sobre los resultados obtenidos por los españoles en la encuesta realizada el presidente de la compañía Jet Cost, ha dicho: “Los españoles no salen mal parados y ocupan un puesto intermedio entre los mejores y los peores turistas del mundo en función de las opiniones extraídas del estudio. Durante mucho tiempo, los españoles han sido los que más gastaban fuera de su país, sobre todo en gastronomía, aunque las cosas están cambiando. Tratan de aprender al menos algunas palabras en los idiomas locales, visten bien y se interesan por las costumbres, la gastronomía y la cultura de cada país. Aunque no todo es bueno; son ruidosos, maleducados, tacaños con las propinas, desordenados en las habitaciones y muy amigos de llevarse “recuerdos” de los hoteles”.

Fuente: Open comunicacion y Jet Cost

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¿Viajero o turista?

15 Dic

“La Tierra es un libro y quienes no viajan en ella, sólo leen una única página” Esta frase escrita ya hace muchos años por San Agustín sigue expresando con claridad el sentimiento del viajero que necesita algo más que unas típicas vacaciones para desconectar y conocer un poco de geografía. El trotamundos de talante independiente que es capaz de incluso llegar a dejar una vida cómoda y segura tiene esa necesidad de leer ¡el libro completo!

La primera lucha interna que surge ante la idea de un proyecto de año sabático es intentar racionalizar la ilusión, ese sentimiento viciado por la opinión pública donde el viajar una larga temporada todavía forma parte, para un gran colectivo, de una irresponsabilidad e inmadurez… ¿A quien no le gustaría estar de vacaciones permanentemente? Curiosamente, y aunque la mayoría responderían que sí, casi nadie tiene la determinación de sacrificar su bienestar adquirido para emprender el “delirio” de la aventura.

Es así, como algunas “almas errantes” nos despojamos de una vida basada en el materialismo y contactamos con nuestras verdaderas ilusiones calmando nuestra sed de viaje no sólo a lugares físicos sino también con nosotros mismos. Superada esta fase de reflexión y ya en armonía con lo que realmente es importante: el luchar por lo que te apetece aun sabiendo que el miedo no desaparece, empieza el proceso de buscar la información para tu propósito.

Y al regreso te das cuenta porqué ha válido la pena un viaje de este tipo. El viajar por libre por diferentes países teniéndote que organizar tus propios itinerarios, gestionándote el dinero y mezclándote con culturas diferentes a la tuya, desarrollan unas capacidades como las de relativizar los problemas, de superar los miedos e incluso de cambiar tu umbral de comodidad que te servirán para el resto de tu vida. ¡Sólo por estas nuevas habilidades aprendidas ya vale la pena!

El último aterrizaje de un viaje es un punto de partida para plantearte cual es el siguiente nuevo camino que vas a emprender. Y al final, cuando la gente me cuestiona mis aventuras porque no las llega a entender, siempre les acabo diciendo el mismo dicho: “Un buque está más seguro en el puerto pero está hecho para navegar”

Diferentes costumbres

7 Nov

Cada país tiene sus propias costumbres, a las que tendrás que adaptarte si quieres hacer más agradable tu aventura. Por ejemplo,en muchas partes del mundo, el principal rol de la mujer todavía está vinculado a las tareas domésticas. En cualquier caso, es importante ser respetuosas con las diferencias culturales y, si crees que no vas a poder soportar algunas actitudes, lo más recomendable es simplemente cambiar de destino. Si eres una viajera de ésas que lo quiere ver todo, la única solución pasa por una buena predisposición a abrir la mente para comprender otras culturas distintas a la tuya, sin olvidar que… ¡lo más importante es que te sientas cómoda allá donde estés!

Evita en todo momento llamar la atención, imitar el modo de vestir de los lugareños o actuar como ellos puede ser una buena prevención. Por ello, si por ejemplo en la India los hombres no acostumbran a dar la mano a las mujeres, familiarízate con la forma en la que colocan las palmas de las manos juntas para saludarte. Cuando te percates en muchas regiones que los hombres se sientan separados de las mujeres a la hora de comer, respeta esa costumbre. En Taiwan, por ejemplo, no regales alimentos cuando te inviten a una casa, porque lo interpretarán como una ofensa y como un desprecio hacia la comida que ellos pueden ofrecerte. Asimismo, el consumo de alcohol está prohibido en algunos países islámicos, y deberías respetarlo.

La forma de entender la realidad y las costumbres que de ella se derivan se plasma también en el valor simbólico que tienen los colores en cada sociedad. En Japón, el blanco significa muerte, por lo que conviene no envolver nada con ese color. Escribir en China números rojos implica desprecio, mientras que en la India es recomendable evitar tanto el blanco como el negro, y optar por ejemplo por el verde o el amarillo.

Desierto, mujeres y tuaregs

30 Oct


¡Bienvenidos al Planeta Marte! Aunque en realidad se trate de un vasto territorio en el Sud de Argelia llamado Tassili Ahaggar , una zona desértica que ocupa las dos terceras partes del país.

Un paisaje de infinita extensión donde los coches todo terreno gastan de igual manera la gasolina que sus ocupantes los litros de agua imprescindibles para sobrevivir días enteros en unos desiertos que llegan a alcanzar en verano temperaturas de 45 grados. Afortunadamente, y tras años de cambios climáticos y contrastes extremos de temperaturas durante el día y la noche y aun y los miles de kilómetros que tiene el Sahara argelino, la naturaleza caprichosa nos regala unas mesetas cuyas rocas labran unos relieves calcáreos asombrosos.

La visión panorámica que el viajero tiene a cada minuto de trayecto rompe con la creencia errónea de que varios días en el desierto puede resultar monótono y repetitivo. Incluso estando en el mismo lugar sin moverse durante un día entero afirmaría que gracias a la luz solar y a sus filtros naturales, a todas horas, la percepción y el lugar parecen distintos.

Todo el territorio se convierte así en una obra maestra de adornos rocosos que además esconden sorpresas en su interior… en la zona de Tassili Youf-feaket entre otras, aparecen grabados prehistóricos muy bien conservados que nos recuerdan que el continente africano fue la cuna de la humanidad.

Si los paisajes nos dejan impactados y nos convencen que solo por ello la zona del sur de Argelia merece una visita, sus gentes no te decepcionarán. La hospitalidad de los tuaregs es tal que incluso apostaría con vosotros a que si alguna vez aparecéis en sus casas, simplemente os abrirán la puerta dándoos la bienvenida (en caso de que tengan la puerta cerrada) y os invitarán como mínimo, a un té. Las mujeres y los hombres en estas casas de adobe permanecerán separados a la hora de comer, los niños situados en el amplio comedor de decoración sencilla con el suelo recubierto de alfombras y envueltos por sofás de tonos rojizos, no pararan de jugar hasta altas horas de la noche con el resto de la familia, ya que los valores comunitarios de “compartir” siguen arraigados como en los viejos tiempos cuando los tuaregs debían hacer grandes trayectos con sus camellos y se necesitaban los unos a los otros para acabar la aventura con éxito.

Visité Argelia como guía acompañante y coordinando unos viajes organizados para mujeres. Un grupo de féminas que apostó conmigo en que podía ser divertido y enriquecedor no solo conocer los paisajes exóticos con gente afín, sino también, sus gentes locales y más especialmente sus mujeres porque … ¿cuántos de vosotros cuando nombro la palabra Tuareg tiene la visión de un hombre con túnica azul teñida de índigo? pero… ¿cuántos que los tuareg son el único grupo étnico donde el velo lo usan solo los hombres y que las mujeres ocupan una posición fuerte en la vida social perteneciendo incluso los niños a la capa social de su madre?

Con este viaje nosotras aprendimos a compartir el arte de la cocina lenta con comidas laboriosas como el Cous-cous, a saber pintarnos las manos de henna con los diseños que ellas nos mostraban, a vestirnos la indumentaria típica y curiosear en qué ocasiones utilizaban cada vestido. En definitiva, aprendimos el verdadero significado del verbo “viajar” que no es sólo un traslado, sino también, una participación de convivencia para hacernos descubrir que siendo tan distintos los unos de los otros, finalmente somos una totalidad y que ¡merece la pena aprender y compartir todo de todos!

Entrevista sobre la vuelta al mundo

30 Oct

http://comradioblocs.com/totsxtots/2010/10/28/la-volta-al-mon-de-sandra-canudas/

Experiencia japonesa de mi último viaje

23 Oct


Está anocheciendo, los farolillos de papeles blancos y rojos suspendidos en el aire de los distintos recintos empiezan a encenderse y como niños juguetones no paran de oscilar de un lado a otro mostrando su ligereza de gravitación ante una brisa que solo estas lamparillas parecen notar.

Aun y los callejones estrechos y las pocas referencias visuales, la luminaria rojiza me indica que estoy en el lugar perfecto donde comer un apetecible Sushi o un Fugu. De mi distracción absoluta monopolizando el sentido de lo visual ante tal pasatiempo de resplandores en movimiento, paso al sentido auditivo: el silencio se rompe con un sonido que claramente distingue un golpeteo de pisadas con resonancia a madera encima de esos adoquines de piedra… cloc cloc cloc cloc , me giro súbitamente y ¡ahí estaba! Una geisha vestida con su atuendo completo de kimono y su cinturón Obi colorido irrumpe súbitamente en el callejón escurriéndose con rapidez y paso firme. Ella entra en una de las casas de té; empecé a imaginar su historieta: seguro que a esas horas estaba preparada para actuar ante un danna o cliente habitual.

Estoy en Pontocho, el distrito nocturno de Kioto y una de las áreas donde a día de hoy y a pesar de quedar menos de mil geishas ¡puedes ser el afortunado de ver una!

Consejos para viajeras en Japón

3 Nov

Aunque impacta la pobreza
de los suburbios de las grandes ciudades, se trata de una región en
la que puedes moverte con bastante tranquilidad. Japón tiene fama
de ser un país poco violento y nada peligroso. Sin embargo, ocasionalmente
se pueden producir algunos altercados en los transportes
públicos, como por ejemplo situaciones de acoso a alguna mujer
aprovechando el tumulto de gente. Por este motivo, algunas líneas
de metro han incorporado vagones para uso exclusivo del sexo femenino.
Esta fotografía la tomé en uno de sus vagones.

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