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Consumismo desde una perspectiva de género

2 Mar

Las mujeres crean un vínculo importante entre  el factor humano interviniente en la compra (podría ser un dependiente de una tienda, el recepcionista del hotel, etc.) y la intención de compra, es decir manifiestan mayor o menor rechazo durante el proceso de compra o consumo del servicio en función de la actitud del empleado/a. En las mujeres  sobresale un “orden cultural” pre-establecido que incorpora lemas al estilo “Una para todas-todas para una”  apoyándose en la interacción, en un sustento mutuo hacia el grupo y en un “nosotras”  mientras que en el caso masculino está basado predominantemente en un “yo”.

Muchos  estudios reflejan las diferencias a la hora de ir de compras. Mientras que los/las que tienen más características femeninas piensan en las transacciones desde una perspectiva humana, los/las de distintivo masculino lo consideran  una misión cuyo objetivo finaliza con la adquisición del objeto o el servicio. Estas consideraciones son muy importantes para desarrollar algunas acciones estratégicas que fortalezcan  las relaciones con los/las clientes/as.

Los datos nos indican que se pierde aproximadamente un 5% de las clientas si el personal no les presta atención. Curiosamente el mismo porcentaje que se pierde en los clientes hombres cuando el producto que querían comprar está agotado.

Siete claves de género para  ofrecer mejores  servicios y a la vez, influir en la actitud de compra:

1- Domina los estilos de comunicación y las estrategias de venta: conseguir que los dependientes o asistentes conozcan y sepan que no es lo mismo vender a un hombre que a una mujer, si hay  motivaciones racionales o no, el grado de premeditación de la compra o servicio etc. Estas estrategias de venta no serán iguales tampoco si estamos ante un público internacional puesto que deberemos dominar esta multiculturalidad.

2- Es tentador ofrecer mucho de todo pero ¡cuidado! Las investigaciones demuestran que las mujeres al ser “multi-tareas” y con tantas exigencias   agradecen poder “simplificar” sus responsabilidades y por tanto prefieren un repertorio justo y no exagerado.

3-Si estamos hablando de más implicación vendedor/a-consumidor/a y de la importancia del contacto directo es inevitable pensar ¡en contratar a mujeres en el establecimiento!

4-No es lo mismo  las diferencias biológicas propias del sexo que caer en estereotipos sexistas exagerados  como que las mujeres son más emocionales y débiles.

5- No somos homogéneos, incluso dividiéndonos en consumidor/a hombre-mujer  nos encontramos  patrones distintos. Los servicios deben llegar a la sofisticación descomponiéndolos con factores demográficos y psicográficos que puedan influir en la compra: el sexo, pero también la edad, la etnia, la localización, las aficiones, su estado civil…

6- Para las mujeres,  comprar suele resultar una experiencia más íntima y subjetiva. Para los hombres, la comunicación con el dependiente corresponde estrictamente a la consecución del objetivo de dicha compra.

7-En las nuevas tecnologías humaniza la web: una foto de tu cara, ser  consultor/a on-line, poner un blog, contar algo de tu vida…

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Marketing turístico femenino

27 Jul

Acabo de impartir unos talleres relacionados con la temática de “Marketing turístico en femenino”. Difícil de aplicar una metodología ideal partiendo de la base de que algunos asistentes/as tenían formación en turismo y hostelería pero pocos conocimientos sobre género y otros/as, justo lo contrario eran técnicas/os especialistas en igualdad y género pero con pocos conocimientos turísticos.

Uno de los primeros comentarios que ofrecí a toda la clase respecto al marketing en femenino fue la reflexión de que, aunque no son excesivos los estudios en la investigación de consumo respecto a la identidad de género o la razón del porqué un tipo de personalidad puede reconocerse más con los roles masculinos o los femeninos es recomendable, por la complejidad de las actitudes, basarnos más en el sexo biológico que en la identidad de género. La identidad puede ser un buen indicador de las actitudes de ocio pero mal pronosticador acerca de los productos o marcas que se pueden llegar a escoger. En definitiva, ¿son útiles las preferencias hacia lo femenino o hacia lo masculino que todos tenemos, para explicar algunos comportamientos de los consumidores? Los estudios deducen de momento, que las actividades de recreo y algunos productos relacionados con la identidad de género no son determinantes para descubrir “talantes” de consumo, siendo en cambio, la fisiología una premisa mucho más concluyente.

Cuál fue mi sorpresa cuando algunas alumnas recién licenciadas de un máster interuniversitario sobre Igualdad me empezaron a desaprobar que eso no podía ser cierto, que todo partía de una premisa de construcción social y que incluso cosas como el “instinto maternal” eran papeles aprendidos culturales…

Los datos científicos avalan que indiscutiblemente procesamos la información de forma distinta. Nuestras estructuras cerebrales son distintas, le pese a quien le pese. Por poner un ejemplo, en el caso de las mujeres existe un mayor tamaño de lóbulo frontal en áreas implicadas en la toma de decisiones, la resolución de conflictos o las emociones. En referencia al marketing: existen aspectos como que la música es un estimulador de sentidos capaz de hacer reaccionar a una persona a niveles tanto físicos, psicológicos como sociales y que las mujeres son más auditivas que los hombres que suelen pensar mayormente a través de imágenes y usar un lenguaje relacionado con la vista. Por eso, las mujeres en general oyen mejor y tienen más sensibilidad auditiva.

Neurólogos y psiquiatras como el norteamericano Alan Hirsch han podido constatar la relación entre el olfato y la personalidad, por ejemplo personas que tienen predilección por olores afrutados tienden a ser perseverantes, si el aroma es a café afecta más a personas dinámicas que derrochan energía, etc. etc. Si esto lo llevamos en términos de sexo comentar que en referencia a la detección de olores las mujeres tienen un sentido del olor más elaborado gracias a los niveles de estrógeno del cuerpo, no se trataría tanto de un mayor olfato como de que en el caso femenino las mujeres enlazan estos olores con la emoción almacenada (en el lado derecho del cerebro perteneciente a la parte emocional, lado que también se relaciona con la memoria a largo plazo).

Como que los hombres y las mujeres tienen un sentido del gusto distinto: ellas más sensibilidad a lo amargo y ellos a lo salado, comúnmente las mujeres tienen más percepción gustativa. Una de las razones del porqué se dice que las mujeres tienen un “sexto sentido” o desarrollada una mejor intuición se basa en el hecho de que las mujeres tienen el olfato y el gusto más sensitivo siendo capaces de percibir olores o sabores que los hombres no captan.

A este respecto decir que las mujeres tienen preferencia por sabores afrutados y escapan de lo que sea demasiado ácido y que, en el caso de vinos por poner un ejemplo, una variedad que suele tener bastante éxito entre ellas es el Syrah, Chardonnay o Pinot poniéndose en boga idear vinos suaves…

En las comidas desde una perspectiva psicofísica, las mujeres son lo que denominaríamos más “súper catadoras” debido entre otras razones, a sus papilas gustativas y a temas hormonales (De hecho gracias a las hormonas las féminas tienden a detectar los aromas más fácilmente). Conocemos perfectamente que existe una sensibilidad en los aumentos de los sabores amargos durante el primer trimestre del embarazo y una variación gustativa que también se da durante el ciclo menstrual…

En definitiva, estas alumnas se quedaron más convencidas ¡de que hay diferencias biológicas¡ y que no todo es cultural… y, algo no menos importante: es bueno cultivarse y aprender todas las facetas del conocimiento pero que antes de tener ideas tan radicales, lo mejor es incluir ¡estudios de feminismo pero también, de biología, antropología o economía! que ayudaran a confeccionar nuestros propios criterios….

Género en cargos directivos

16 Feb

El 44% de los trabajadores españoles prefiere tener como jefa a una mujer, según los datos de un estudio realizado por Randstad. Si pudieran elegir, la mayoría de los hombres se inclinaría por jefes cercanos con los que poder establecer una comunicación fluida, algo que, en opinión de este 44%, es más fácil si el superior es una mujer. Y es que parece que son ellas quienes más desarrollan la capacidad de comunicación y la de gestión de equipos.

Con este porcentaje, los españoles se convierten en los europeos que más confían en las mujeres para alcanzar puestos directivos. Tras ellos, se sitúan italianos (37%), los franceses (33%) y los suecos (30%). En el extremo opuesto, los que menos confían en las capacidades directivas de las mujeres se encuentran los húngaros (21%) y los holandeses, los suizos y los luxemburgueses (empatados con un 22%).

En España parece que el mapa de géneros en cargos directivos está cambiando. Según la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (Fedepe), el número de mujeres contratadas para puesto de responsabilidad aumentó entre 2005 y 2010 un 3%. Además, entre 2006 y 2010 la presencia de mujeres en los consejos de administración también ha crecido hasta situarse en el 9,8%, según datos de la Comisión Nacional de Valores (CNMV).

Fuente de la noticia: Yodona.com

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