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“El viaje como terapia” de Sandra Canudas ¡Os presento mi nuevo libro!

20 Jul

!Os presento  mi nuevo libro!  “El viaje como terapia. Guía de lugares para sanar emociones”

Hace más de diez años que abrí una consultoría para ayudar a planificar viajes de vuelta al mundo a todo aquél que desease un cambio en su vida.

Con los años me di cuenta de que más que una consultora de viajes, me había convertido en una terapeuta. En el fondo, los viajes que mis clientes hacen representan  un cambio en sus vidas  y el inicio de un proceso de transformación personal.

Un día, una clienta me escribió:

“Hola Sandra. Llevo ya algún tiempo buscando un viaje para encontrarme a mí misma y perdonar…. Te agradeceré que me guíes…”

 Y fue así cómo surgió este libro: un manual recopilatorio de sabidurías cuya intención es esclarecer al máximo cómo los destinos de nuestros viajes y la propia experiencia viajera pueden servir de punto de inflexión para cambiarnos.

Guía de lugares para sanar emociones.

Una guía  apoyada entre otros campos por el de la psicología analítica y la transpersonal para que cada persona alcance  “su momento, su lugar y su transformación”  respecto a sanar emociones o conseguir un propósito vital.

Todo lo que vivimos cuando permanecemos en un lugar tiene fuerza. Todo es un conjunto de elementos con una forma, un color, una luz, un olor,  un movimiento y una simbología. Incluso la historia que estos componentes tienen detrás nos transmiten información que nos provoca reacciones y, por ende, cambios psicológicos.

“El viaje como terapia. Guía de lugares para sanar emociones”   es una pauta teórico práctica para elegir tu próximo destino, no sólo pensando en lo bonito que pueda ser ese lugar, sino también y más importante, en  ¡cómo puede sanarte!

 

 

Sandra Canudas

Psicoterapeuta y experta en viajes.

Libros anteriores de la autora  “Manual de una vuelta al mundo”, “Manual para viajeras” o “Atlas mundial del orgasmo”    www.sandracanudas.com

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Consumismo desde una perspectiva de género

2 Mar

Las mujeres crean un vínculo importante entre  el factor humano interviniente en la compra (podría ser un dependiente de una tienda, el recepcionista del hotel, etc.) y la intención de compra, es decir manifiestan mayor o menor rechazo durante el proceso de compra o consumo del servicio en función de la actitud del empleado/a. En las mujeres  sobresale un “orden cultural” pre-establecido que incorpora lemas al estilo “Una para todas-todas para una”  apoyándose en la interacción, en un sustento mutuo hacia el grupo y en un “nosotras”  mientras que en el caso masculino está basado predominantemente en un “yo”.

Muchos  estudios reflejan las diferencias a la hora de ir de compras. Mientras que los/las que tienen más características femeninas piensan en las transacciones desde una perspectiva humana, los/las de distintivo masculino lo consideran  una misión cuyo objetivo finaliza con la adquisición del objeto o el servicio. Estas consideraciones son muy importantes para desarrollar algunas acciones estratégicas que fortalezcan  las relaciones con los/las clientes/as.

Los datos nos indican que se pierde aproximadamente un 5% de las clientas si el personal no les presta atención. Curiosamente el mismo porcentaje que se pierde en los clientes hombres cuando el producto que querían comprar está agotado.

Siete claves de género para  ofrecer mejores  servicios y a la vez, influir en la actitud de compra:

1- Domina los estilos de comunicación y las estrategias de venta: conseguir que los dependientes o asistentes conozcan y sepan que no es lo mismo vender a un hombre que a una mujer, si hay  motivaciones racionales o no, el grado de premeditación de la compra o servicio etc. Estas estrategias de venta no serán iguales tampoco si estamos ante un público internacional puesto que deberemos dominar esta multiculturalidad.

2- Es tentador ofrecer mucho de todo pero ¡cuidado! Las investigaciones demuestran que las mujeres al ser “multi-tareas” y con tantas exigencias   agradecen poder “simplificar” sus responsabilidades y por tanto prefieren un repertorio justo y no exagerado.

3-Si estamos hablando de más implicación vendedor/a-consumidor/a y de la importancia del contacto directo es inevitable pensar ¡en contratar a mujeres en el establecimiento!

4-No es lo mismo  las diferencias biológicas propias del sexo que caer en estereotipos sexistas exagerados  como que las mujeres son más emocionales y débiles.

5- No somos homogéneos, incluso dividiéndonos en consumidor/a hombre-mujer  nos encontramos  patrones distintos. Los servicios deben llegar a la sofisticación descomponiéndolos con factores demográficos y psicográficos que puedan influir en la compra: el sexo, pero también la edad, la etnia, la localización, las aficiones, su estado civil…

6- Para las mujeres,  comprar suele resultar una experiencia más íntima y subjetiva. Para los hombres, la comunicación con el dependiente corresponde estrictamente a la consecución del objetivo de dicha compra.

7-En las nuevas tecnologías humaniza la web: una foto de tu cara, ser  consultor/a on-line, poner un blog, contar algo de tu vida…

Crecimiento del Turismo sexual

2 Feb

El turismo sexual ha crecido por la cantidad de visitantes que aprovechan la oferta existente en prostitución de una región. Aunque la situación del mercantilismo sexual no tiene fácil solución ya que es un síntoma de desigualdad y normalmente, si se nace en una situación familiar de pobreza se tiene pocas opciones de empleo, podría existir una importante disminución del problema trabajando desde el gobierno y el sector económico. Está claro que la prostitución infantil es un síntoma de pobreza.

La creación de programas estatales, trabajar en la educación y modificar la legislación para conseguir crear empleo ayudarían a trasladar a estos/as trabajadoras hacia otros sectores modificando los mercados turísticos y la demanda sexual existente. ¿Por qué no por ejemplo, crear un producto de atractivo turístico sostenible en las áreas rurales donde es normal que las familias envíen a las hijas a zonas urbanas para probar suerte y obtener ingresos? Se darían en estas zonas mayores oportunidades.

En concreto, la reducción de las disparidades económicas podría empezar con la promoción de un turismo alternativo y ecológico autóctono y auto-gestionable que ayude a la sensibilización de los visitantes a la vez que cree empleo.

Conversaciones multiculturales

10 Ene

Enlazando con artículos anteriores e insistiendo sobre la importancia de dominar la gestión multicultural quiero aportar ciertas reflexiones sobre el tema.

Si el mundo fuera una población de 1000 habitantes: 564 serían asiáticos, 210 europeos, 86 africanos, 80 sudamericanos y 60 norteamericanos (para añadir cierta conciencia social y moral, la mitad de ellos tendrían serios problemas alimenticios y unos 700, estarían en el segmento educacional de “iletrados”).

Actualmente, en un mundo donde las empresas se internacionalizan y se ha perdido el interés de averiguar el origen de la compañía, el dominio de la información cultural y el saber por ejemplo las nacionalidades de las personas que trabajan con nosotros agregarán de forma positiva o negativa valor en los resultados empresariales. Cómo muestra de lo descrito y para empezar a ilustrarnos sobre el tema, el ejemplo concreto del lenguaje: un enunciado puede ser “implícito” donde las palabras contienen otros significados que no son expresados o “explícito” se incluye un diálogo que claramente transmite el sentido exacto consiguiendo una comunicación verbal directa. Para mejorar nuestra comprensión de cara a futuras reuniones globales (según mis investigaciones y la experiencia en negociación internacional) el ranking de nacionalidades con un lenguaje explícito y por tanto, donde no hace falta que nos rompamos la cabeza pensando que “dicen algo con segundas intenciones” integraría en primer lugar a escandinavos, luego, alemanes, americanos, franceses e ingleses. En un punto intermedio: griegos, rusos, coreanos o árabes. En el lado opuesto “exprimiendo” nuestra inteligencia emocional por tener el lenguaje más implícito del mundo se incluyen los indonesios, los chinos y los latinoamericanos. El primer lugar del ranking de los “no evidentes”… ¡los japoneses!

¡Suerte en vuestras conversaciones y negociaciones!

Marketing Relacional en los Restaurantes:Perspectiva de mujer

23 Sep

¿Qué es lo que generalmente exigirá una mujer para que la prestación ofrecida la satisfaga? ¿Qué marketing relacional aplicaríamos para contentar al público femenino?

Para responder este asunto la primera cuestión residirá en saber antes que nada y por parte del propietario/a, el nivel de exigencia general que le gustaría transmitir a sus  clientes/as asumiendo  entre otros aspectos el de la relación calidad-precio o la logística: el  número de personal empleado, si la filosofía es atender rápido y crear varios turnos o si se prefiere menos afluencia, los tiempos de la cocina y la capacidad de respuesta de los/las  cocineros/as, el tipo de comida (pre elaborada, congelada o fresca), la extensión del menú  etc.

Por lo general, la mujer es implacable  con todos los aspectos y eso significa no solo esforzarse respecto a la comida sino también en referencia al servicio, a la decoración, la música, los olores, los ruidos, los tiempos de espera, la comodidad,… son tan detallistas como para fijarse incluso ¡en la vestimenta del camarero/a y en la forma de peinarse! Esta minuciosidad tiene sus recompensas: las estadísticas no engañan, por lo general, si una mujer queda satisfecha con el servicio la probabilidad de que un hombre también lo esté es alta,  ya que suelen ser menos “minuciosos”.

Las mujeres miran más la economía y la relación calidad-precio, así que si fuéramos “ingenieros de menú”  intentando conseguir  la lealtad de las visitantes  creando la necesidad de consumo de nuestros platos,  con una mujer no hay que olvidar promocionar  y comunicar a través del precio. ¿Cómo? Visibilidad y facilidad para encontrar la información del importe, mediante la creación de  menús especiales, aportando descuentos en según qué días, creando privilegios según la hora de llegada, regalando un cúmulo de cupones  que premien la fidelidad, negociando colaboraciones  según el sistema de pago…

Por lo general, las mujeres tienen más tendencia a salir en grupo: irse de excursión o a cenar juntas fijando un día ni que sea una vez al mes. Esta práctica social en algunos países  como en Argentina o Estados Unidos la tienen tan asumida que  los negocios aprovechan para hacer descuentos dirigidos “sólo a mujeres”  para atraer su atención (aunque la diferencia de precio basada en el “sexo”  es una ilegalidad en países como Estados Unidos o Gran Bretaña).

Sin tener que aplicar una política tan discriminante, existen otros ejemplos de estrategias: cómo la elección de menús ligeros o de poca cantidad, el bajo precio o, la creación de noches temáticas de tipo poesía, moda, tarot o los típicos “ladies night” en los pubs donde se ofrecen algunas bebidas gratis, que bien seguro atraerán a un público femenino sin necesidad de ser tan excluyentes e injustos buscando a la clienta.

Las relaciones en el mundo

20 Ago

Los diccionarios definen el verbo “viajar” como la acción de trasladarse, pero para los que hemos visitado gran parte del mundo, viajar consiste en acumular experiencias utilizando los cinco sentidos en distintos lugares y con gente culturalmente muy dispar. En definitiva, se trata de vivir e intercambiar, y por supuesto ¡no hay que olvidar el amor y el sexo! La primera pregunta que nos puede asaltar en nuestros pensamientos es: ¿Realmente esta condición orgánica del ser humano se manifiesta en todos los países de la misma forma? ¿La fisiología, a pesar de que existan razas con características tan distintas, es la responsable de que compartamos similitudes en las relaciones sexuales? ¿Es sólo el factor cultural el que determina las diferencias? Está demostrado que la orientación sexual está condicionada por una suma de factores biológicos, como el hormonal o el hereditario, y de un conjunto de vivencias externas. En éste último grupo, se incluirían las actitudes culturales y sociales, que tienen una mayor relevancia en la etapa infantil. Si bien nuestras diferentes estructuras cerebrales, las hormonas prenatales y el desarrollo psicológico como seres humanos determinan esta orientación, resulta evidente que el sexo y cómo se practica es algo completamente distinto según en qué parte del globo nos encontremos y de qué nacionalidad sea nuestro compañero. Aún son más obvias las diferencias y preferencias sexuales si nos basamos, no tanto en la práctica del acto, sino en los juegos preliminares de cortejo, donde el factor cultural incide directamente en nuestras actitudes. ¿Sabías, por ejemplo, que en Europa, incluso en países tan distintos como Italia o Suecia, la frase por excelencia para ligar es: “Tienes unos ojos preciosos”; mientras que en Estados Unidos es: “¿Nos conocemos de antes?” En cambio, en América Latina son mucho más directos. Un argentino te podría decir: “Vos sos realmente linda” o “¡Divina!”; mientras que un brasileño te susurraría: “você é muito gostosa” o “linda gatinha”, sin ni tan siquiera conocerte. Qué decir de las citas previas que necesitas para “llegar a la meta final”. Italianas o españolas nos comportamos de forma similar y necesitamos más de cinco. Las polacas, algo más “difíciles”, precisan un par más de cenas; mientras que las suecas con unas tres invitaciones se conforman. Naturalmente, estos datos se basan en sondeos de revistas y estadísticas de mayor o menor rigor, que pueden acarrear el peligro de caer en ciertos tópicos. Así, afirmaciones como que el promedio de hombres con los que puede mantener relaciones una rusa durante su vida es de al menos unos diez; el hecho de que una eslovena pueda ser considerada como más indulgente con el sexo anal; o que las israelitas concedan mucha importancia al tamaño del pene, no se pueden corroborar caso por caso. No obstante, independientemente de tener presente que las actitudes y prácticas en el amor y el sexo son personales e intransferibles, por lo general hay factores culturales que influyen y que pueden ayudarnos a entender un poco más y mejor la actitud de quien quiere compartir la experiencia amatoria.

Gustos y empatías ¿Qué quieren las mujeres en el sector ? Tendencias sociales

6 Ago


Actualmente se está dando paso a una búsqueda de calidad de vida y autoexpresión individual en el que la vida no se centra en el dinero ni en la seguridad laboral, sino en la experiencia de tener una actividad interesante y con sentido que respete además el medio ambiente. Se trata de unos valores sociales que van a configurar una demanda turística plural en las sociedades receptoras y que lleva a la reorganización de los productos de ocio y de turismo, y en general de todas sus conductas sociales. Las mujeres tienen un aumento del poder adquisitivo así que también empiezan a decidir sobre sus placeres individuales y las preciadas vacaciones en un contexto donde se nota la mejoría de la igualdad social. Ya vemos estadísticas que nos dicen que el único porcentaje donde hay más hombres consultando en una oficina de información internacional de turismo es en el rango de entre los 26 a 35 años, mientras que en el nivel de 18 a 25 años como el de más de 56 años de edad, son las mujeres quienes presentan valores superiores al de los hombres.

Asimismo las motivaciones en los viajes son distintas: en el caso de las mujeres es exclusivamente por motivos vacacionales en tanto que los hombres su razón es el recreo pero existe tambien un amplio margen representado por temas de trabajo. De hecho en los resultados de encuestas de hoteles urbanos que he podido realizar, respecto a la demanda por género: entre semana el 30% de clientes de hotel son mujeres mientras que en fin de semana ronda el 50 %. Por tanto se desprende, que hoy por hoy la mujer todavía reserva más en este tipo de hotel pensando en las vacaciones o en las escapadas de fin de semana. El perfil de usuaria de hotel en España y el resto del mundo es en primer lugar de mujeres entre 35-45 años que han llegado a su madurez profesional y tienen una mayor libertad y, en segundo lugar mujeres entre los 25-35 años. Su estancia media de utilización de los hoteles urbanos es de dos veces al año con una permanencia de unos 2,5 días, en eso bastante parecida al hombre. En lo que sí hay distinción es en el gasto: la factura final de un hombre ronda la media de 340 euros, la de una mujer 230 euros. La razón está en que el hombre suele consumir más productos y servicios dentro del hotel y la mujer tiende a ser más austera y “buscavidas”.

La mayor independencia de la mujer origina que el público femenino pida empezar a invertir en experiencias para ellas creando o mejorando la oferta existente, el rango de 26 a 55 años de edad donde hay más mujeres activas y más cargas familiares es donde menos interés se demuestra respecto al ocio vacacional de “tipo egoísta” o “de sólo pensando en ellas”.

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