“Medicina de la viajera”

5 Jul

Según estudios respecto a la medicina del viajero (Clinical Infectious disease.15 marzo 2010) los hombres y las mujeres enfermamos de distinta manera cuando viajamos. Ambos sexos suelen padecer problemas de salud sobre todo al inicio del viaje debido a la adaptación rápida que tiene que hacer el cuerpo ante cambios bruscos como el clima, la gastronomía o los horarios. Pero las mujeres en los viajes tienden a padecer más problemas de estómago, en especial enfermedades leves de diarreas, de colon irritable o algunos dolores abdominales, sufren más resfriados y tienen más infecciones urinarias.

Kiriguistán.Turismo y mujeres

En cambio, los hombres se encaminan a complicaciones de salud derivadas de la fiebre entre otras razones por algunos contagios relacionados con los insectos (como mosquitos o pulgas). Aunque las estadísticas lo corroboran se desconocen algunos de los motivos diferenciadores: en el caso de la mayor propensión febril de los hombres pudiera deberse a la sudoración, ya que por lo general, los hombres al ser más propensos atraerían a los mosquitos por “borrar” más fácilmente el repelente de su piel. También los hombres en los casos de lugares de gran altitud recaen en mayor medida a los problemas de mal de altura.

Tener esta información enfocada en la “categoría de sexo” perfeccionará nuestros botiquines de empresa, optimizaría nuestros servicios de enfermería y todo lo que esté relacionado con los temas de prevención. Aportaría una mayor especialización en aspectos relacionados con los seguros de viaje y los gastos probables que puedan surgir.

Otro elemento dentro de la salud que puede mejorar la experiencia sensorial y ayudar a crear estrategias de mejores servicios en base al género es el factor del descanso. Un estudio mostró que las mujeres necesitan dormir 20 minutos más que los hombres ( Dr. James Horne. Centro de Estudio del Sueño. Universidad Loughborough.) En lo que se refiere al dormitorio se valora la comodidad y el silencio. Aunque el promedio ideal para ambos sexos reside en descansar de seis a ocho horas, el tiempo medio que ellas necesitan para sentirse satisfechas y enérgicamente preparadas es de unos 20 minutos más que el sexo opuesto debido a sus estructuras cerebrales. Importante si se tiene en cuenta que sólo un reposo profundo facilita la desconexión cerebral de la memoria, de los sentidos y del lenguaje.

Sabiendo que el descanso más efectivo suele ser al principio de la noche y que luego hay mayor sensibilidad a ruidos y a desvelos, se debería controlar que hubiera silencio sobre todo el primer tramo de la noche. Los estudios también muestran que las mujeres tienen más tendencia a despertarse durante la noche costándoles más volverse a dormir. Un indicativo a tener en cuenta, en caso de ofrecer servicios de hospedaje.

 

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