Gastronomía y género

5 May

Se habla mucho del Revenue Management en los restaurantes como una técnica para comerciar optimizando variables como las de vender el asiento correcto, al cliente correcto, al precio correcto y con una temporalidad correcta. Empero esta definición, nuestra demanda requiere de tal esfuerzo, rigurosidad y creatividad que estas variables se quedan escasas. Así es, como a las cientos de opciones con qué completar la fórmula cabría la posibilidad de incluir la “categoría de sexo” añadiendo por tanto: “asiento, precio, duración correcta pero también…cliente o clienta correcto/a”. Si hablamos de comidas desde una perspectiva psicofísica, existen estudios (Berbesque, Julia Colette. 2009 “Sex Differences in Food Preferences” Florida State University o el de Journal of School Health. 2009 “Gender differences in food preferences of school-aged children and adolescents”) donde se demuestra que las mujeres son lo que denominaríamos más “súper catadoras” debido entre otras razones, a sus papilas gustativas y a temas hormonales (de hecho, gracias a las hormonas las féminas tienden a detectar los aromas más fácilmente).Roles de género

Si estudiamos desde la antigüedad el comportamiento humano relacionado con la alimentación o la denominada paleo-dieta, nos percatamos como los hombres y las mujeres tienen diferentes estrategias alimenticias en consonancia con el beneficio que pueden aportar a la familia. Si nos remontamos a la infancia, las niñas tienden a preferir los alimentos dulces, las frutas y las verduras, mientras que los chicos tienden a seleccionar la carne, el pescado y las aves. Así advertimos cómo es de importante el distinguir en el mercado los alimentos que tenderán a ser más consumidos por hombres o por mujeres. (Baker, Anna H. 2003 “Sex differences in fruit and vegetable intake in older adults”. Cancer Research UK Health Behaviour Unit, Dep.of Epidemiology).

Respecto al “efecto de la resistencia” al comer: Los hombres tienen más facilidad para controlar el “devorar” sus alimentos favoritos, en cambio las mujeres tienen más difícil poder inhibir sus respuestas relacionadas con la alimentación. (Volkowc ,Nora D. 2009 “Evidence of gender differences in the ability to inhibit brain activation elicited by food stimulation”)

Hoy por hoy, todavía en los mensajes publicitarios suelen estereotipar sugiriendo que las mujeres están más dispuestas a preparar la comida o en el caso de las dietas, con un avasallamiento informativo para conseguir una figura delgada.

Aun y la “nocividad” de estos estereotipos de género, comprobamos que existe la vertiente más fisiológica y neuronal donde sí se podría pensar en la creación de servicios basados en diferenciar cartas gastronómicas, cuya estrategia radicara en distinciones de menús dietéticos según el sexo: estando demostrado fisiológicamente que las mujeres necesitan más voluntad para controlar aspectos de la comida.

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