La encarnación y su teoría en el turismo

14 Mar

Si revisamos qué parte en la investigación sobre el turismo y el género corresponde a nociones de sexo (estrictamente biología) y qué porcentaje integra la acción culturalmente construida según los roles y las relaciones, la contestación es de difícil respuesta puesto que en el turismo existen muchos factores a analizar.
Queda claro que del mismo modo que es evidente la existencia de un turismo sexual o una relación desigual entre salarios medios de mujeres y hombres también es indudable que en el turismo, existen entornos sexuados y relaciones de poder en base al género.
Los estudios de turismo sobre igualdad y perspectiva de género no únicamente hablan de mujeres, sus análisis también son una herramienta perfecta para el desarrollo de la diversidad, el mejoramiento del capital, para hablar y saber de los movimientos migratorios, de la problemática medioambiental, de las culturas ancestrales sirviendo esta exploración tanto a los viajeros como a los mayoristas de servicios. Un turista no es imparcial respecto al género: también él como persona se identifica culturalmente con una idea de lo masculino o de lo femenino influyéndolo/la en su interacción con la población, sea por cuestiones de división del trabajo, por temas de placer o incluso de poder.

Una de las doctrinas que prospera en la investigación sobre el turismo es la Teoría de la Encarnación o como algunas condiciones como el género, la raza y la sexualidad marcan la cultura y crean diferencias en cada individuo, siendo la colectividad dominante quien dispensa según esas características y “cuerpos” el pertenecer o llegar a ser privilegiado y con cierto poder. En conclusión, una combinación entre cómo nos vemos a partir de indicativos corporales y de sucesos y, un sistema de relaciones.

Hablar de “cuerpos sexuados” y categorías de género es conocer las interacciones humanas que nos ayudan a comprender los comportamientos turísticos. En definitiva, averiguar más y mejor sobre las fortalezas, las debilidades, las oportunidades y las amenazas de este sector. Los estudios de turismo y en general todas nuestras actividades deberían completarse con algunos interrogantes culturales que incluyan dimensiones como los de la “encarnación”.

Para teorizar menos en este artículo detallo algunos ejemplos de estudios sobre encarnación: los de Johnston sobre las manifestaciones del Orgullo Gay como espectáculo erótico para el público heterosexual; los de Petri Hottola que estudió la encarnación investigando el acoso sexual y los malos entendidos entre los hindúes y las turistas occidentales; la monografía de Chris Ryan y Amber Martín sobre el turismo de striptease…o la elaboración de datos para saber los motivos masculinos occidentales para interesarse por el romance asiático y el turismo sexual en general.

Es hora ya, de ampliar nuestro conocimiento e interesarnos por las “experiencias encarnadas turísticas” fijándonos en “los cuerpos” y en las rutinas cotidianas y comprendiendo “esas relaciones de poder “ y como éstas influyen en las desigualdades.

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