Mi AKU-AKU en Rapa Nui (Isla de Pascua)

13 Dic

SAndra Canudas y Hanga Roa

Al llegar, como toda isla de influencia polinésica, siempre hay alguien que te espera con música de percusión y un collar de flores para darte la bienvenida, y te anima a visitar, la zona más emblemática: un antiguo centro ceremonial  donde se observa  el cráter del Volcán Rano-Kao y unas hermosas  vistas del islote de Motu-Nui donde antiguamente, los jóvenes Rapa-Nui se trasladaban para aprender a sobrevivir y después de encontrar el primer huevo de pájaro Fragata, regresar con la bendición de ser útiles a la tribu.

La isla de Pascua conserva su identidad  gracias a la cultura Rapa Nui  y sus creencias autóctonas de no querer vender sus tierras a extranjeros. Aunque de nacionalidad chilena, se puede decir que no existen demasiados enlaces con el continente y este aislamiento les afecta también en los recursos recibidos, ayudadando a mantenerla  arcaica y natural.

Pero lo que realmente hace de este lugar apodado con toda justificación “la isla más remota del mundo” o como dirían los pascuenses “ Te Pito o Te henua”: el ombligo del mundo, un sueño para cualquier viajero captador de ilusiones, es su amalgama de arqueología. Estatuas Moais colocadas en la antigüedad para venerar a sus difuntos y salvaguardar espiritualmente los pueblos y que hoy en día, se conservan como antaño ajenos a las miradas de cada vez más turistas que ya se atreven a llegar a la isla. Estatuas gigantes talladas en lava volcánica y que siendo capaces de desenterrar sus cuerpos enteros veríamos  como  llegan a medir  más de ocho metros de altura.

Rapa Nui

Encontrarte en una isla de no más de 60 kilómetros pero aun así, capaz de incluir en su paisaje  miles de estatuas gigantescas elevadas majestuosamente en sus altares Ahu  con  ojos de concha que miran perdidos el horizonte y  10 volcanes rompiendo la monotonía de una tierra árida, crean una isla imán.  Un magnetismo, no sólo ayudado por los chicos de raza polinésica que se pasean con sus torsos desnudos y que se trasladan por la isla  a caballo o esas chicas de melena negra larga  que bailan a todas horas el Sau Sau o “El baile del amor en canoa” con increíbles movimientos sensuales de cadera .  También por unas  horas de crepúsculo donde presencias incrédulo desde cualquier rincón de la isla y nunca sola, sino siempre en compañía de las estatuas,  que realmente existen diferentes azules y anaranjados en las puestas de sol de cada día.

En esas horas, cada persona descubre su pequeño espíritu que cuida de él, su Aku-Aku particular, que sólo uno es capaz de descubrir, en Rapa-Nui.

 

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