Outback australiano

18 Feb

Siempre se empieza a notar el ambiente de donde vas en el mismo momento de llegar al  aeropuerto. En Sydney me gustó ver como la mayoría del aterrizaje se hacía  sobre el agua del Paramatta River y así sin ni tan siquiera informarte, sabías lo que ibas a encontrarte: una ciudad rodeada de agua. Lo mismo me pasó con el vuelo de Melbourne a Ayes Rock, pedí el asiento del lado izquierdo  para tener una mejor visibilidad desde el cielo de Uluru: la roca sagrada venerada por los aborígenes y  surgida como de la nada en pleno desierto australiano. Pero aunque no hubiera tenido la buena ubicación del asiento, la  visión durante un buen rato de la arena rojiza tan característica del paisaje del Outback igualmente te ayuda a comprender que ya has llegado al calor del desierto australiano y al mundo de los aborígenes, pueblo que aun viviendo o mejor dicho sobreviviendo en varias zonas geográficas de Australia, tienen su máximo exponente en el Outback y en los Pitjantjatjra y Yankunytjatjara.

Experiencias y lugares

Consejos de viaje

Una vez en el lugar, los jeeps de diferentes compañías de viajes se encargan de ofrecerte las visitas a Ayes Rock y  The Olgas o como dirían los aborígenes Uluru y Katatutja.  Cuándo ves el esplendor de una roca gigantesca  como único relieve en miles de kilómetros ¡ entiendes porque sus gentes la tienen como sagrada!. Es el monolito más grande del mundo  con  3,6 kilómetros de largo y situado a  867 metros sobre el nivel  del mar. Y naturalmente es también, la imagen más fotografiada para la postal australiana.  Las excursiones  por la base apreciando cavernas y pinturas rupestres pueden durar hasta cuatro horas. Pero la actividad por excelencia de los visitantes, aunque prohibido  por los aborígenes por motivos espirituales:” el Anangu custodia el camino que tomó el Hombre Mala hacia la roca” es su ascensión.  Siendo el  deporte favorito del turista se tiene que reconocer que no es tarea fácil subirlo, la fuerte inclinación y a veces el viento en la cima pueden llegar a desestabilizarte y provocar accidentes. De hecho en la zona ya están acostumbrados a los ataques de corazón y las caídas mortales.

Después de una jornada de intenso ejercicio físico regresando sana y salva a tierra firme,  tienes la recompensa de la puesta de sol. Un momento donde el calor es menos sofocante y Uluru, como si de magia se tratara va cambiando por momentos  de colores. El recuerdo de unos ocres a las 4 de la mañana con la salida del sol se convierte ahora con la luz disipada en anaranjados y granates; el astro ya se va esfumando en un horizonte muy fácil de distinguir porque simplemente, no hay nada más allá….  En esos momentos de quietud únicos, llegas a creer  en los espíritus  aborígenes  y tratas de pedirles perdón por haberte saltado la prohibición de Anangu.

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