Dinamarca: el dilema del paraguas

28 Ago

El abrazo es una muestra de amor o saludo, realizado al rodear con los brazos. Si solo analizamos este gesto  desde una perspectiva puramente física hablaríamos de los beneficios de activar el cerebro liberando oxitocina, serotonina y dopamina trasladándonos automáticamente a una sedación maravillosa. Dicen que un abrazo diario eleva nuestra autoestima y  ayuda a nuestro sistema inmunológico.

Pero fuera de esta pura definición física me gusta pensar que un abrazo sincero y con entrega forma parte de compartir unas energías que llegan a comunicar incluso más que las propias  palabras y miradas, es llegar a sintonizar con lo espiritual…

En Dinamarca, el saludo tradicional es mediante abrazos ¿puede este simple gesto ayudar a crear un sociedad equilibrada en lo físico y emocional  recompensándote con alegría, buen humor y liberándote de la soledad? Por lo que he podido apreciar en mi viaje por esas tierras la respuesta es afirmativa.

Cerca de Roskilde hay un espeso bosque: Boserup Skov, en fin de semana a primera hora y si el tiempo lo permite los daneses lo aprovechan para hacer ejercicio al aire libre. Un lugar mágico  donde necesitas una visión periférica de 360 grados para no perderte todos los estímulos visuales que acontecen. Con la mirada hacia arriba: por la concentración de verde ante el  abarrotamiento de las hojas de los arboles  que nos regalan un “techo” natural solo agujereado por la luz solar que intenta colarse; al  lado derecho la visión es una amplia concentración de madera, al lado izquierdo unos “lagos de cristal laminado” crean el efecto del infinito: más luz natural, más ampliación del espacio y mas calidez por la madera. Miro hacia abajo… empieza la distracción: cientos de babosas coloreadas se arrastran por  los senderos, mi  juego consiste en fijarme de no pisarlas.  Estando en este lugar,  entiendo más que nunca al escritor danés Hans Christian Andersen y su cuento del “Patito Feo”  ¿Qué  puede ser feo ante esta ofrenda de belleza natural?

Si conseguir en este viaje abrazos y estar entre bosques encantados no fuera suficiente, mi siguiente sorpresa  estaba en el pueblo. Al anochecer, las casas empiezan a verse  iluminadas gracias a los amplios ventanales cuyas únicas cortinas son la exposición de orquídeas colocadas estratégicamente en las vidrieras. Paseando se  aprecia perfectamente  las vidas particulares de cada una de las familias. Aunque los seres humanos  nos consideramos curiosos ¿puede este deseo  verse reducido por el hecho de estar todos en igualdad de condiciones?  ¡Y que sencillo y maravilloso resulta pensar  que no hay nada que ocultar, no hay nada más allá…lo que vemos y como vivimos es  lo que somos!

Se podría verificar  la actitud danesa  con la conocida catedral de Roskilde donde  tienen sepultura la mayoría de los reyes y reinas de Dinamarca. El edificio aun siendo de estilo gótico  se  adapta a los gustos de los distintos tiempos y  monarcas  mediante ampliaciones de  capillas que quedan estéticamente, perfectamente integradas.  Es ese  respeto hacia lo individual  que en el fondo manifiesta un bien común y una harmonía global.

La única hostilidad en Dinamarca parece ser una climatología  caprichosa, cambiante en minutos donde uno nunca sabe que ponerse…yo lo denominaría: ¡el dilema del paraguas!

Ya en el aeropuerto me despido y fundo en un abrazo con Carsten olvidándome por un instante de donde estoy o que hora es,  las dimensiones de espacio y  de tiempo simplemente no existen…

Volviendo a la realidad,  a solas  paso el arco de seguridad y suena  la alarma.  Me piden subirme a la tarima y un hombre  me chequea todo el cuerpo toqueteándomelo en busca de respuestas ante el sonido de la máquina. Es la primera vez  en los cientos de aeropuertos que he estado que  un hombre me inspecciona corporalmente, otra apreciación se me confirma, en Dinamarca no se trata de hombres o mujeres se trata de personas…

En el avión Vueling  algo después de despegar  el saludo informativo del comandante:

“Buenos  noches, les habla el comandante Gutiérrez, el tiempo aproximado de vuelo será de 90 minutos. Volaremos a 10.000 pies de altura con una velocidad punta de 780 kilómetros por hora. Les deseamos un buen vuelo y les informamos también que en los partidos de fútbol de la liga española el Barça ha ganado ante el Osasuna 2 a 1 y que el Real Madrid ha perdido ante el Getafe”  

¡Se rompió el silencio en el avión! La gente empezó a aplaudir, cantar, reír, gritar y celebrar efusivamente con las manos y la cabeza las victorias. En ese preciso momento,  me di más que nunca cuenta que regresaba  a España.

Gracias Carsten

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