SYDNEY. Una Ciudad que vale la pena visitar

31 Oct

Hace un día maravilloso de primavera, abro la ventana y las vistas son un perfil de rascacielos y una bahía llena de veleros que me recuerdan que estoy en una ciudad cosmopolita pero eso sí, en un vecindario tranquilo de casas bajas con jardín. Es el barrio de Paddington, al otro lado del Harbour bridge. Ahora entiendo porque la gente habla de la buena calidad de vida australiana.
En esta ciudad encuentras el bullicio y ritmo frenético de la zona del Financial district, mi primera impresión sonriéndome a mí misma, fue preguntarme donde estaba el marciano puesto que todos parecían sacados de la película Men in Black de Will Smith, aunque sencillamente se trataba de gente profesional preparada para una jornada de trabajo y seguramente la marciana era yo, por llevar jeans y camiseta….
Pero donde la cuidad te proporciona su máximo aprovechamiento del disfrute es en fin de semana. Los australianos organizan salidas en velero, barbacoa al mediodía en casa de algún amigo y como no, un poco de footing o bicicleta a primera hora de la mañana por ejemplo, por el Royal Botanic Gardens para no perder la forma física y su culto al cuerpo. Ejercicio físico complementado con hermosas vistas del Río Paramatta, puente y Opera house incluidos. Cuando empieza el calor aprovechan el ferry, repleto de gente joven acompañados con sus tablas de surf, para desembarcar en Bondi Beach o Manly. Pasan el día en la playa bronceándose, haciendo ejercicio, escuchando conciertos callejeros y bebiendo y comiendo en los bares cercanos a la playa.
Si el día no resultó lo suficientemente aprovechado llega la noche, cenas en los restaurantes y discotecas situadas en los diferentes muelles de las bahías, mi preferido el Darling Harbour. Ahí el estilo “casual playero” es substituido como si se tratara de una competición, en un desfile de ropa chic y gente guapa. Aunque también si se quiere, se puede elegir una noche más cultural e ir a los diferentes teatros de la cuidad. El preferido por su sonoridad y belleza naturalmente es el Opera House.
Sydney lo tiene todo: es una cuidad bella en parte gracias al perfil creado con la carismática Opera House y su Harbour bridge, a su buena temperatura durante todo el año, a un emplazamiento privilegiado con mar y montaña y a una gente amabilísima que sabe disfrutar de la vida y que es agradecida con el visitante.
Parece que la cuidad sea expresamente un paraíso para no dejar arrepentirte del vuelo de 24 horas de duración y la verdad es que se consigue ¡Vale la pena el sacrificio!
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