“Te pito o te henua” es una expresión utilizada por los Rapa Nuis o habitantes de la Isla de Pascua (Chile) para expresar el amor a su tierra. Esta frase se traduciría como «El ombligo del mundo». He querido trasladarla a este artículo para poner de manifiesto que los países de la OCDE ya no somos el ombligo del mundo y que los países emergentes que antes parecerían ocupar un segundo lugar son el presente y el futuro del mundo que nos toca vivir.
Hace unos meses un escrito de Standard & Poors declaraba que los emergentes son los protagonistas principales de las finanzas globales. Y no solo estoy hablando de China como uno de los que exhibe prosperidad con bonos estadounidenses. En las listas ya aparecen después de Gran Bretaña países emergentes como Brasil, Taiwán, Rusia o Hong Kong. Un “pack” de lo que otrora se consideraba de “segunda” y que hoy por hoy, están incluso por delante de países como Suiza, Canadá o Luxemburgo.
Si revisamos los últimos años: a partir del 2008, las primas de riesgo de muchos de los países OCDE se aproximaban con los de los emergentes y en el 2011, los países emergentes BRIC’S o lo que es lo mismo: Brasil, Rusia, India y China quisieron auxiliar al FMI para rescatar a las economías europeas (puesto que ya por ejemplo Brasil tiene una prima de riesgo inferior a la de Portugal).
Llegados a este punto donde una agencia de rating como Standar & Poors, resta la cualificación de Estados Unidos mientras que mejora la de Colombia, donde Grecia se iguala con Argentina por problemas de deuda y China avanza a Japón siendo la segunda economía global; debemos eliminar algunas ideas arraigadas.
Primero, cuidado con pensar que las economías emergentes son solo importantes por sus materias primas, ya estamos viendo como tienen un desarrollo tecnológico (todos conocemos India, pero hay otros: China ya suministra a nivel mundial a empresas de telecomunicaciones o Israel, abrió cuatro mil “start ups” siendo el segundo país con más empresas cotizando en Nasdaq).
Segundo: para los países de la OCDE es una oportunidad. No necesariamente esta situación tiene que ser vista como un “juego de adversarios” más bien, la globalización de las multinacionales de estos países emergentes es una ocasión perfecta para posicionarnos captando sus sedes corporativas en Europa.
En definitiva, incluso los propios emergentes, entre ellos , ya están pactando relaciones económicas, políticas e industriales como en el caso de India con América Latina.
Los países de la OCDE ya no somos “Te pito o Te Henua” o el ombligo del mundo y, hasta que no nos demos cuenta de eso y como en todas las facetas de la vida, nos apliquemos una dosis de humildad ¡Perderemos una buena oportunidad¡










